Estado
de Valencia.

Lo mismo aconteció en Valencia, ascendiendo la suma de los gravámenes a cantidades cuya realización hubiera antes parecido del todo increíble. En 1812, primer año de la ocupación francesa, impusieron los invasores a aquel reino una contribución extraordinaria (* Ap. n. [22-11].) de guerra de doscientos millones de reales,[*] Contribuciones
que también
pagó. cuya mitad o más se cobró en dinero, y la otra en granos, ganado, paños y otras materias necesarias al consumo del ejército enemigo. Al comenzar el segundo año, esto es, el de 1813, convocó Suchet una junta compuesta de los principales empleados civiles y militares, de individuos del comercio, y de un diputado por cada distrito de recaudación de los catorce en que había dividido aquel reino. Debatiose en ella el modo y forma de llenar las atenciones del ejército francés en el año entrante, procurando fuesen puntualmente satisfechas aquellas, y distribuidas las cargas entre los pueblos con equidad. Fijose la suma en setenta millones de reales. Dificultoso es concebir cómo pudieron aprontarse; explicándose solo con la presencia de un conquistador inflexible para recaudar los tributos, como pronto también a mantener igualdad y justicia en el repartimiento y cobranza, no menos que a reprimir los desmanes de la tropa, conservando en las filas orden y disciplina muy rigurosa. Objetos diversos que hizo resolución de alcanzar en su gobierno el mariscal Suchet, y que en cierta manera logró: mereciendo por lo mismo su nombre loor muy cumplido. Así fue que Valencia formaba contraste notable con lo demás del reino, en donde no se descubría ni tráfico ni rastro alguno de bienestar ni de prosperidad, al paso que allí, seguros los habitantes, aunque sobrecargados de impuestos, de que no se les arrancaría violentamente ni por mero antojo el fruto de su sudor y afanes, entregábanse tranquilamente al trabajo, y recogían de él abundante esquilmo en provecho suyo y de los dominadores. Que en los pueblos de la Europa moderna reposo interior y disfrute pacífico y libre de la propiedad e industria son ansiados bienes, y bienes más necesarios para la vida y acrecentamiento de las naciones cultas que las mismas instituciones políticas, que mal interpretadas son origen a veces o pretexto de bullicios y atropellamientos, antes que prenda cierta de estabilidad, y que supremo amparo y privilegiada caución de cosas y personas.

Bellas artes.

Tampoco las bellas artes tuvieron que deplorar por acá las pérdidas que en otros lugares; y si desaparecieron en Zaragoza algunos cuadros de Claudio Coello, del Guercino y del Ticiano, no en Valencia, en donde casi se conservaron intactos los que adornaban sus iglesias y conventos; producciones célebres de pintores hijos de aquella provincia, como lo son, entre otros, y descuellan, los Juanes, los Ribaltas y el Españoleto.

RESUMEN

DEL

LIBRO VIGÉSIMO TERCERO.

Nombra Napoleón a Soult su lugarteniente en España. — Medidas que toma Soult. — Proclama que da. — Sitian los ingleses a San Sebastián. — Asalto infructuoso. — Intentos de Soult. — Estancias de los ejércitos. — Se estrecha de nuevo a San Sebastián. — La asaltan los aliados. — La entran a viva fuerza. — Se incendia y la saquean los anglo-portugueses. — Cuarto ejército español. — Dónde se acantona. — Acción de San Marcial. — Victoria que consiguen los españoles. — Atacan los aliados el castillo de San Sebastián. — Se rinde. — Estado de Cataluña. — Reencuentro en Sadurní. — Socorren y vuelan los franceses a Tarragona. — Sarsfield. — Tercer ejército en el Ebro. — Reencuentro que tiene. — Pasa a Navarra. — Bentinck en Villafranca. — Pelea en Ordal. — Sucesos posteriores. — Estado de los negocios en Alemania. — Armisticio de Pläswitz. — Rómpese. — Únese el Austria a los aliados. — Las Cortes y su rumbo. — Discusión sobre trasladarse a Madrid. — Se dilata la traslación. — Otros debates sobre la materia. — El diputado Antillón. — Varias medidas útiles de las Cortes. — Resoluciones de las mismas en hacienda. — El diputado Porcel. — Nombran las Cortes la diputación permanente. — Cierran las Cortes extraordinarias sus sesiones el 14 de septiembre. — La fiebre amarilla en Cádiz. — Vuélvense a abrir el 16 las Cortes extraordinarias. — Motivo de ello la fiebre amarilla. — Acalorados debates. — Ciérranse de nuevo el 20 las Cortes extraordinarias. — Su legitimidad. — Su forma y rara composición. — Sus faltas. — Constitúyense y abren sus sesiones en Cádiz las Cortes ordinarias. — Se trasladan a la Isla de León. — Su composición al principio. — Lo que hubo en las elecciones. — Estado de los partidos en las nuevas Cortes. — Diputados que se distinguen en ellas. — Antillón y sus riesgos. — Martínez de la Rosa. — Primeros trabajos de estas Cortes. — Contienda sobre el mando de lord Wellington. — Nada se resuelve. — Trasládanse las Cortes y el Gobierno de la Isla a Madrid. — Estado de la guerra. — Ejército aliado en el Bidasoa. — Ejército del mariscal Soult. — Se dispone Wellington al paso del Bidasoa. — Verifícalo. — Se distingue el cuarto ejército español. — También el de reserva de Andalucía. — Pisan los aliados el territorio francés. — Providencias de Wellington. — Bloqueo de Pamplona. — Se rinde la plaza a los españoles. — Exacciones y pérdidas de Navarra y provincias Vascongadas. — Situación de Soult en el Nivelle. — Proyecto de Wellington. — Lord Wellington en Saint-Pée. — Cura de este pueblo. — Venida del duque de Angulema. — Wellington en San Juan de Luz: su línea. — Disciplina y estado del ejército anglo-hispano-portugués. — Vuelven a España casi todo el cuarto ejército y el de reserva de Andalucía. — Movimientos y combates en el Nive. — Estancias de los respectivos ejércitos. — El general Harispe. — Sucesos en Cataluña. — Valencia. — Ríndense a los españoles Morella y Denia. — Sucesos en Alemania y norte de Europa.