Dejando á Nené y á los guijarros, subió las dos escaleritas, penetró en la sala, y acercándose al médico, dijo con desembarazo, aunque no sin sobresalto interior:

—Me mandó mi padre que viniese aquí. Dice que V. ofreció que yo entraría en una Escuela, y que luego me buscaría colocación, y que me darán trabajo donde quiera, y que aprenderé un buen oficio. Pero yo....

—¿No quieres trabajar?—preguntó Moragas, que ya sonreía, tendido en una mecedora y examinando mejor al chico.

—Sí, señor; pero....

—¿Pero qué? Vamos á ver, di....

—De ser algo,—exclamó Telmo resueltamente—quiero ser militar.

—Ya caerás soldado.

—No, militar toda la vida.... Oficial, vamos.

—¡Pues es una friolera! ¿Y para qué quieres tú ser oficial, arrapiezo?—preguntó el Doctor entre bondadoso y grave.