Casandra.—Mejor. No quiero estar triste á medias, ni á medias regocijarme. Deseo ahondar en mí misma y rasgar el velo de mi santuario. Recita, recita esa historia de amor y lágrimas.

El rapsoda (recitando):

Venus cruel, divina y vencedora,

mira á Calice, la infeliz doncella.

Fué su delito amar: y el insensible

á quien amó, la despreció riendo.

Ante tus aras, Madre de la vida,

Calice se postró: tórtolas nuevas

y corderillos tiernos ofrecióte.

Nada logró: que tú también, oh blanca,