—Lo sabe, señorito. Descuide.

—¿Surtiste la caja con la plata para el servicio de mesa?

—Hasta del juego ruso para el té me he acordado.

—No dejes de llevar provisión de té de la caravana.

—Y café del mejor va también.

El ayuda de cámara intenta retirarse; pero le detengo con otras inquietudes de bienestar, de capricho.

—Compromete el sleeping... Echa en la caja de los vinos unos botes de confitura inglesa de ruibarbo para miss Annie... Las botas de charquear, el anteojo marino... Pantallas para las bujías en la mesa...

Ya llega á la antesala, en retirada, y le grito:

—Mis armas, mi máquina de fotografía... ¡Oye! Cinco ó seis juguetes mecánicos bonitos para ir sorprendiendo á Rafaelín...

XII