—¿Yeso qué es, mujer?

—¿Lo qué?

—¿Eso de Tribuna del pueblo?

—Es... ya se sabe, mujer, lo que es. Como tú no lees nunca un periódico....

—Ni falta que me hace... pero dímelo tú, anda.

—Pues es... así a modo de una... de una que habla con todos, supongamos....

—¿Que habla con todos?... ¿y te lo dijo en tu cara?... ¡El Dulce nombre de María!

—Pero no hablar por mal, tonta; si no es eso.... Es hablar de los deberes del pueblo, de lo que ha de hacerse; es istruir a las masas públicas....

—Vamos, como una maestra de escuela.... Jesús, si pensé que... ya decía yo: ¿había de ser tan descarado que se lo encajase allí, sin más ni más? Pero como por ahí se ríen cuando mentan eso....

—¡Bah!... no tienen que hacer, y velay.