Dista unos 38 kilómetros de Vitoria y tiene 156 edificios con 300 almas.

HISTORIA

Se ha dicho que esta villa es de origen griego; pero el Sr. Carreras Candi, en su tantas veces citada obra Obispado y fueros de Álava, lo niega, así como el que se llamase Veleia y la fundaran los mismos griegos focenses establecidos en Marsella.

Los datos más antiguos se refieren al fuero que le concedió don Sancho, el Sabio, de Navarra, casi igual al que había concedido a las villas de Antoñana y de Laguardia, por los años de 1182.

Este fuero de Bernedo se conserva en la Cámara de los Comptos, de Pamplona, y en él se prohibe el empleo de las pruebas del hierro caliente y del agua hirviendo, como también los desafíos y los juicios de Dios. El Rey manda que los agravios y pleitos se diriman con la presencia de testigos traídos por las partes que se querellen.

Bernedo, como se atestigua aún por su castillo en ruinas y por sus lienzos de muralla en pie, fué plaza fuerte de importancia. El gobernador de Navarra Alfonso de Novelay concedió al vecindario en 1306 la exención de pagar por cuanto sacasen del reino. A consecuencia de haber mandado Carlos II de Navarra que volviesen los habitantes a pagar portazgo, acudió la villa al rey D. Pedro de Castilla, el cual respondió así al pliego que le enviaron a Valladolid, donde se encontraba a la sazón:

«A lo que me pidieron por merced en razón de portazgo que el Rey de Navarra dicen que puso en Bernedo... a eso respondo que yo enviaré mi carta al Rey de Navarra sobre esto e le enviaré rogar que si nuevamente fué puesto el dicho portazgo que lo faga tirar, e creo que lo fará...»

En los pactos hechos en Burgos, entre los Embajadores de Carlos, el Malo, de Navarra, y el rey D. Enrique II de Castilla, Bernedo fué entregada en rehenes al Monarca castellano y hasta 1476 no se incorporó definitivamente a la Corona de Castilla.