Autorizado por la villa, Diego Martínez de Álava pidió que se la concediese el fuero, ordenanzas y privilegios que gozaba Vitoria, a lo cual accedieron los Reyes Católicos por los años de 1491.
En 1521 era gobernador de la fortaleza el dicho Martínez Álava, quien en la guerra de Comunidades permaneció fiel al Emperador. Poco después se nombró castellano perpetuo a D. José Tomás de Rivas y Berástegui, y, por fin, al mediar el siglo XVI, pasó al marquesado de Legarda.
MONUMENTOS.
Hasta hace dos siglos, y en uno de los cerros inmediatos, se alzaba la iglesia de San Esteban, en la que, con arreglo al fuero local, se prestaban los juramentos en juicios civiles y criminales.
Actualmente, no hay más monumento digno de mención que la iglesia parroquial, de entrada, perteneciente al arciprestazgo de Campezo, y que está dedicada a la Natividad de la Virgen.
Esta iglesia es tan semejante a la de Belunza, que se diría una reproducción. Su portada es más fastuosa, y la riqueza de sus arcos y capiteles, cuajados de figuras apostólicas, de grifos, de flores y de vástagos, acusa, más que en la de Belunza, la magnífica influencia ojival. ([Lám. 51.])
BETOÑO
EL LUGAR.