MONUMENTOS.

Fué riquísima en monumentos la villa de Contrasta. Palacios, templos, fortalezas y ermitas tuvo en número y calidad, y hoy las ruinas de los más y el testimonio de alguno en pie, publican la memoria de su poderío.

Lo que ahora, a la entrada de la villa, son las eras, no ha más de un siglo eran palacios ostentosos.

Lo que ahora, en el cerro de Elizmendi, es la ermita de Nuestra Señora, fué, según el Sr. Carreras Candi, construcción romana, que consistía en un cuadrilátero de piedra labrada.

Para hacer la actual ermita, se cortó el cuadrilátero en semicírculo, a fin de colocar en él el altar mayor y adosarlo a la nueva obra.

Cuando se hacía esto, pudo notarse, tanto por la argamasa con que estaban unidas las piedras, como por algunos relieves y lápidas sepulcrales, que la construcción se había levantado con materiales procedentes de obras de época romana. Las paredes estaban llenas de inscripciones tan borrosas, que apenas se han podido descifrar cuatro de veinte.

La ermita, además del altar mayor, tenía otros dos altares: los de San Salvador y San Adrián, traídos de las ermitas que con dichos nombres existieron, la primera hasta el siglo XVIII, y la segunda hasta el año 1827. Uno de ellos está formado por un notabilísimo tríptico. (Lám. 53.)

Lámina 53.
CONTRASTA