Hay además en los alrededores de Contrasta vestigios y ruinas de otras ermitas, dedicadas a San Esteban, San Martín, San Salvador, San Vicente, San Cristóbal y Ostia.

Lo único subsistente de tanto y tanto monumento es la iglesia, situada en el centro de la villa, con sus restos de fortaleza y sus bastiones.

El ábside es de poca altura, y tiene un tejaroz de imposta ajedrezada, con canecillos toscos, de un admirable y raro primitivismo.

El interior del templo-fortaleza es rígido, sombrío, amenazador y lóbrego. La escasa luz que entra por las aspilleras del ábside y por algunos ventanales de la nave, apenas si permite ver los cuatro altares de la Concepción, Virgen del Rosario, Ánimas y San Sebastián.

OBJETOS ARTÍSTICOS.

En el altar mayor hay un retablo verdaderamente notable. Trátase de un soberbio díptico del siglo XIV, con remates mordidos y tres pisos en cada lado, representando, junto a escenas bíblicas, los más extraños y confusos simbolismos. Por la soltura del tallado, el pulimento de las peanas y arquillos, la rara perfección de las figuras y la elegante asimetría de los huecos, se diría este hermoso díptico obra probablemente de Miguel Zitoz o de Antonio del Rincón.

DONÁS

RUINAS Y CAPITELES.