El interior del templo es de una sola nave amplísima y tiene algún adorno de relativo mérito. La torre, baja, pero airosa, forma una especie de templete a la italiana, rematado en una terraza octogonal verdaderamente curiosa.

SAN MARTÍN DE LOS MONJES.

De la antigua ermita de este nombre, situada en las afueras de la villa, queda en pie solamente un lienzo de dos arcos románicos, separados por un machón lleno de aspilleras, que denotan el templo-fortaleza de los tiempos del rey D. Sancho, el Sabio, de Navarra. ([Lám. 67.])

Delante de esta arcada en pie, extiéndese el notable y raro cementerio antropoide, cuyos sillares, levantados por la excavación, dejan al descubierto numerosas sepulturas, de carácter aborigen. ([Lám. 68.])

OBJETOS ARTÍSTICOS.

Como la villa fué saqueada por los franceses en la guerra de la Independencia y por los carlistas en la primera y segunda guerra civil, los tesoros artísticos que en sus iglesias y ermitas se guardaban fueron llevados por los saqueadores en términos que ni el arcipreste de La Bastida, D. Guillermo Corcuera; ni el de Zambrana, D. Eugenio Olarte; ni el de Mijancas, D. Ignacio Fernández; ni el de Ocio, D. Ramón Corcuera; ni el de Peñacerrada, D. Braulio Beltrán; ni, en fin, ninguno de los adscritos a la parroquia han podido mostrarnos objetos artísticos dignos de mención.