«Ninguna iglesia vascongada ha atesorado tantos y tan preciosamente artísticos como la iglesia de San Pedro, de Vitoria, que constituye en este punto un interesante, aunque breve, museo arqueológico.»

En el altar mayor, a ambos lados y en las capillas laterales, puestos sin orden, hay gran número de sepulcros de tres centurias: del siglo XIV, del XV y del XVI.

Carcomidos los unos por el tiempo y por la humedad, rotos los otros por la incuria humana, dos sólos, de entre tantos, se conservan en buen estado.

Son éstos los sepulcros de D. Pedro Martínez de Álava, guerrero insigne que acaudilló en la conquista de Granada las huestes alavesas, y de D. Diego de Álava y Esquivel, su hijo, obispo, sucesivamente, de Astorga, Ávila y Córdoba, el cual tuvo no escasa intervención en la Corte de Felipe II.

Entrambos monumentos funerarios son de bronce y ejecutados primorosamente con las más ricas galas del Renacimiento.

A la rara importancia artística de estas dos joyas tumulares consagró Amador de los Ríos los siguientes párrafos:

«Levántase la capilla mayor de la iglesia de San Pedro sobre el pavimento de la iglesia como unos 30 centímetros y elévase el presbiterio sobre la misma en análoga proporción, formando, en consecuencia, dos distintos planos.