»Al ponerse el sol, el Justicia mayor decía a grandes voces:
»—Quedan conclusos los agravamientos y desafíos hasta que el sol de mayo vuelva a surgir entre esos montes.»
LA BASÍLICA.
Se ignora a ciencia cierta el año de su fundación. Ni Amador de los Ríos, ni Carreras Candi se atreven a fijarla con exactitud. Sin embargo, por documentos irrefutables se sabe que existía ya en el siglo XI, erigida como monasterio, o de los canónigos regulares de San Agustín o de los monjes de San Benito, únicas Órdenes religiosas existentes en la Península en aquella época.
Según una escritura del año 1074, Alvar González hizo donación «del altar de la derecha» del monasterio de Santa María de Estíbaliz. Otro documento de por entonces hace referencia a un Conde, bajo cuya protección estaba el templo.
Andando ya el año de 1138 la ricahembra D.^a María González López, hija tal vez de Alvar González, dona, con otras posesiones, «todo el Monasterio» al Superior de los benedictinos de Nájera.
Durante cerca de tres siglos el monasterio fué propiedad de estos benedictinos, los cuales, en precio de dos mil maravedises de renta sobre las alcabalas de Nájera y mil florines de oro del cuño de Aragón, al contado, poníanlo con todas sus pertenencias en poder de D. Fernán Pérez de Ayala, hijo y heredero del Gran Canciller de Castilla, a 5 de julio de 1431.
¿Habían hecho en la fábrica estos monjes alguna obra o modificación importante antes de enajenar la donación de la ricahembra alavesa?
Amador de los Ríos se inclina a creer que, «a excepción de algunos miembros decorativos, los cuales dan razón de la centuria oncena, en que se erigió, sin duda, todo cuanto constituye desde el siglo XI la iglesia de Santa María de Estíbaliz fué debido a los abades de Nájera.
ESTILO Y DESCRIPCIÓN DEL TEMPLO