Da cuenta Lázaro de la amistad que tuvo en Toledo con unos tudescos, y lo que con ellos pasaba.

En este tiempo estaba en mi prosperidad y en la cumbre de toda buena fortuna: y como yo siempre anduviese acompañado de una buena galleta, de unos buenos frutos que en esta tierra se crian para muestra de lo que pregonaba, cobré tantos amigos y señores así naturales como extranjeros, que do quiera que llegaba, no habia para mi puerta cerrada, y en tanta manera me vi favorecido, que me parece si entonces matara á un hombre, ó me acaeciera algun caso recio, hallara todo el mundo de mi bando y tuviera en aquellos mis señores todo favor y socorro. Mas yo nunca los dejaba boquisecos, queriéndolos llevar conmigo á lo mejor que yo habia echado en la ciudad, en donde hacíamos la buena y espléndida vida. Allí nos aconteció muchas veces entrar en nuestros pies y salir en ajenos: y lo mejor de esto es que todo este tiempo maldita la blanca Lázaro de Tormes gastó ni se la consentian gastar. Antes si alguna vez yo de industria echaba mano á la bolsa fingiendo quererlo pagar tomábanlo por afrenta, y mirábanme con alguna ira, y decian: nite, nite, asticot, lanz; reprendiéndome y diciendo: que donde ellos estaban, nadie habia de pagar blanca. Yo con aquello moríame de amores de tal gente, porque no solo esto, mas de perniles de tocino, pedazos de piernas de carnero, cocidas en aquellos cordiales vinos, con mucha de la fina especie, y de sobras de cecinas y de pan me henchian la falda y los senos cada vez que nos juntábamos, que tenia en mi casa de comer yo y mi mujer hasta hartar una semana entera. Acordábame en estas harturas de mis hambres pasadas, y alababa al Señor y dábale gracias, que así andan las cosas y tiempos.

Mas como dice el refran: quien bien te hará, ó se te irá, ó se morirá. Así me acaeció, que se mudó la gran corte como hacer suele, y al partir fuí muy requerido de aquellos mis grandes amigos me fuese con ellos, y que me harian y acontecerian. Mas acordándome del proverbio que dice: mas vale el mal conocido que el bien por conocer, agradeciéndoles su buena voluntad, con muchos abrazos y tristeza me despedí de ellos. Y cierto, si casado no fuera, no dejara su compañía, por ser gente hecha muy á mi gusto y condicion: y es vida graciosa la que viven, no fantásticos ni presuntuosos, sin escrúpulo ni asco de entrarse en cualquier bodegon la gorra quitada, si el vino lo merece: gente llana y honrada, y tal y tan bien proveida, que no me la dé Dios peor, cuando buena sed tuviere. Mas el amor de la mujer y de la patria, que ya por mia tengo, pues como dicen; ¿de dó eres, hombre? tiraron por mi. Y así me quedé en esta ciudad, aunque muy conocido de los moradores de ella, con mucha soledad de los amigos y vida cortesana.

Estuve muy á mi placer, con acrecentamiento de alegría y linaje por el nacimiento de una hermosa niña, que en estos medios mi mujer parió, y que aunque yo tenia alguna sospecha, ella me juró que era mia: hasta que á la fortuna le pareció haberme mucho olvidado, y ser justo tornarme á mostrar su airado y severo gesto cruel, y aguarme estos pocos años de sabrosa y descansada vida con otros tantos de trabajos y amarga muerte. ¡O gran Dios! y ¡quién podrá escribir un infortunio tan desastrado, y acaecimiento tan sin dicha, que no deje holgar el tintero, poniendo la pluma á sus ojos!

FIN DEL LAZARILLO DE TORMES.


ÍNDICE.

Pág.
El Editor. [I]
Luis Tribaldos de Toledo al lector. [V]
Noticias de la vida de D. Diego Hurtado de Mendoza. [IX]
Libro I. [1]
Libro II. [43]
Libro III. [88]
Libro IV. [141]
Discurso del conde de Portalegre. [178]
LA VIDA DEL LAZARILLO DE TORMES.
Prólogo del autor. [185]
Cuenta Lázaro su vida y quien era su padre. [187]
Como Lázaro se asentó con un clérigo, y de las cosas que con él pasó. [198]
Como Lázaro se asentó con un escudero, y de lo que le acaeció con él. [209]
Como Lázaro se asentó con un fraile de la Merced, y de lo que le acaeció con él. [225]
Como Lázaro se asienta con un bulero, y de las cosas que con él pasó. [226]
Como Lázaro se asentó con un capellan, y lo que con él pasó. [231]
Como Lázaro asienta con un alguacil, y de lo que le acaeció con él. [232]
Da cuenta Lázaro de la amistad que tuvo en Toledo con unos tudescos y lo que con ellos pasaba. [234]

FIN DEL ÍNDICE.