En esta edicion lo que principalmente procuré, fue puntualidad, sin dar lugar á ninguna conjetura, ni enmendar alguno por juicio propio: cotejé varios manuscritos, hallándolos entre sí muy diferentes, hasta que me abracé con el último, y sin duda alguna el mas original, que es uno del duque de Aveiro, en forma de cuarto, trasladado de mano del comendador Juan Bautista Labaña, y corregido de la del conde de Portalegre, con el cual conocí cuan en balde habia cansádome con otros. Este texto es el que sigo, sin alterarle en nada, y es el genuino, y propio, de quien en su introduccion habla aquel gran conde. Deseaba yo ornar las márgenes con lugares de autores clásicos, bien imitados por el nuestro, y no me fuera muy difícil juntarlos, mas guardándolo para la postre, me sobrevino esta enfermedad tan larga y pesada que me imposibilitó: y porque se me da mucha priesa, los guardo para segunda edicion, si acaso hubiere, que espero serán muy gratos á los doctos. Dábame pesadumbre que fuese esta gran obra tan desnuda, que ni unos sumarios llevase, hasta que se me acordó de los que leí en un manuscrito de esta historia, que ha tres años me prestó aquí un caballero, que agora está en Lisboa; adonde al amigo que atiende á la edicion, encargué buscarlos, y ponerlos; y segun veo en los veinte pliegos que ya están impresos, cuando esto escribo, podrán servir en el interin; y esto es cuanto se me ofrece decir al lector.
NOTICIAS
DE LA VIDA
DE D. DIEGO HURTADO DE MENDOZA.
Siendo las vidas de los varones ilustres eficacísimos ejemplares, que persuaden prácticamente á la imitacion de sus acciones, determiné escribir la de D. Diego Hurtado de Mendoza, excelente escritor y discretísimo político; para que al mismo tiempo que de su historia de Granada, se tenga noticia de sus estudios, aplicacion y manejo en los negocios públicos, que fueron los que le proporcionaron para escribir con tanto acierto.
Nació en la ciudad de Granada á fines del año 1503, ó principios del siguiente: su padre, uno de los mas célebres generales que sirvieron á los Reyes Católicos en la conquista de aquel reino, fue D. Iñigo Lopez de Mendoza, segundo conde de Tendilla, y primer marqués de Mondejar, hijo del conde de Tendilla, que fue hermano entero del duque del Infantado, D. Diego Hurtado de Mendoza, y ambos hijos del célebre D. Iñigo de Mendoza primer marqués de Santillana; su madre D.ª Francisca Pacheco segunda mujer del marqués, é hija de D. Juan Pacheco marqués de Villena, y primer duque de Escalona[1]. Fue el quinto entre sus hermanos, que todos han merecido loable recomendacion en nuestra historia: D. Luis el primogénito, capitan general del reino de Granada, y despues presidente del Consejo: D. Antonio virey en ambas Américas: D. Francisco obispo de Jaen; y D. Bernardino de Mendoza, general de las galeras de España: consta tambien que tuvo dos hermanas, Doña Isabel, que casó con D. Juan Padilla, y Doña Maria, mujer de D. Antonio Hurtado, conde de Monteagudo[2].
No hay pruebas para persuadir naciese en Toledo, como quiso D. Tomás Tamayo de Vargas, y consta que sus padres permanecieron en Granada todos aquellos años, por ser necesaria su presencia en ciudad recien conquistada, inquieta y sospechosa, y que con motivo del excesivo celo del cardenal Jimenez por la conversion de los mahometanos, se levantó al fin en el mes de diciembre de 1499, y duraron los movimientos de aquel reino casi dos años[3].
No es creible que por huir de aquel peligro, se retirase á Toledo la marquesa, heroina de ánimo tan varonil, que en la fuerza del alboroto del Albaicin, luego que el marqués llegó á sosegar los sediciosos, se quedó con sus hijos pequeños, en una casa junto á la mezquita mayor, á manera de rehenes[4].
Logró D. Diego particular instruccion en su niñez, y verosimilmente la mayor parte de ella de Pedro Mártir de Angleria; pues habiendo este instruido á todos los magnates de aquel tiempo, viviendo en Granada, y estando tan obligado á los Mendozas, que el primer conde de Tendilla le trajo á España, y mantuvo estrecha comunicacion con el padre de D. Diego[5], franquearia á este la instruccion que con menor obligacion habia comunicado á los demás. Aprendió allí gramática, y algunas nociones de la lengua arábiga, que cultivó toda su vida. Pasó despues á Salamanca, donde estudió las lenguas latina y griega, filosofía y derecho civil y canónico. En aquel tiempo fue cuando parece escribió por entretenimiento, y como descanso de mas graves estudios, La vida del Lazarillo de Tormes, obra ingeniosa, de buen lenguaje, y singular invencion: Fr. Josef de Sigüenza afirma que el autor del Lazarillo fue Fr. Juan de Ortega, religioso gerónimo, pero generalmente se cree que fue D. Diego de Mendoza.
Inclinado por su genio á engolfarse en acciones de mayor estrépito y renombre, pasó á Italia, y militó muchos años. No constan en particular las guerras, ni batallas en que se halló, pero hablando él mismo del mal aparejo y desórdenes que veía en la guerra de Granada, los compara con los numerosos ejércitos en que yo me hallé, dice, guiados por el emperador D. Cárlos, y otros por el rey Francisco de Francia; de donde se puede conjeturar se halló en el ejército que sitió á Marsella en 1524, y en la batalla de Pavía, en que afirma Sandoval se distinguió la compañía de D. Diego de Mendoza, que es favorable conjetura para creer fuese nuestro autor; si bien eran algunos los que en aquel tiempo se conocian con el mismo nombre y apellido, que no se puede afirmar por cosa cierta.