IMPRENTA DE JULIO BELIN I Ca.

1855.


Aspecto físico.


Presenta Buenos-Aires al observador, esento de las preocupaciones locales o de la indiferencia que el hábito enjendra, fenómenos dignos de profundo estudio. Desde alguno de los miradores que se desprenden de los edificios, vénse a la vez, hácia el rio las naves i los pueblos de Europa cambiando sus variados artefactos; a los pies una ciudad dada a todas las ajitaciones de la vida culta, i hácia la Pampa, la naturaleza en su estado primitivo, i aun todavía desnuda la tierra, como en las épocas rudimentales de las islas de nueva creacion.

Este contraste trae a la mente la sucesion de desenvolvimientos porque han pasado los pueblos, desde su oríjen, haciendo nacer en el espíritu el deseo de buscar en aquella sociedad en jérmen i en su entero desarrollo a la vez, los elementos que ha de necesitar luego. Rebaños apacentados en estado semi-salvaje proveen a la subsistencia de la horda, en los pueblos primitivos de todos los tiempos i países, hasta que naciendo la agricultura, la familia se fija al suelo, i a la tienda movible se sucede la casa que requiere materiales de construccion. Entónces el hombre se acuerda de haber visto en las vecinas montañas, piedras que, regularizadas toscamente en sus formas, sirvan de murallas, i en los bosques maderos que con facilidad puede transformar en pilares, techumbre, etc. La columna que adorna los diversos órdenes de arquitectura es el recuerdo embellecido de la primitiva i natural construccion. Nacen las artes, i al trabajo individual que produce caro i poco, se sucede la industria, en que el injenio humano, con la asociacion de capital i de máquinas, solo necesita un ajente motor para reemplazar con usura la fuerza individual. Las caídas de agua son lo primero que se ofrece a sus ojos, dotado de fuerza impulsiva por el empuje de la corriente o el peso de su mole, i por la baratura de su accion, pues basta poseerla i hacerla deslizarse sobre planos inclinados. La cascada de Niágara, convertida en fuerza motriz, contiene poderes mayores para la produccion industrial que las fuerzas de todos los habitantes de los Estados-Unidos juntos. La lei de tierras públicas de la Union manda al jeógrafo injeniero, al hacer la mensura de ellas, mascar con cuidado las fuentes saladas, las salinas, las minas, i los heridos de molino, por reputar estos valores naturales, capitales que no han de darse con la sola posesion de la tierra vendida.

La necesidad de motores, donde no habia aguas corrientes con rápido descenso, hizo buscar un nuevo elemento de fuerza para la primera impulsion de los aparatos mecánicos, el cuál fué suministrado luego por la accion del fuego sobre el agua convertida en vapores. El jenerador del vapor es, pues, la leña, o el carbon de piedra que es leña de bosques antediluvianos sepultados en los cataclismos porque ha pasado la tierra. Los países que, como Inglaterra, Francia, Estados-Unidos, Chile poseen minas de carbon de piedra, cuentan con elementos de poder mayor, que el que les dieran los placeres de California, o las minas de Méjico, porque la base de la riqueza de las naciones densamente pobladas está en las fuerzas naturales o artificiales que aplican a la produccion. El mundo moderno está basado, en la produccion; la produccion en la industria; la industria en las máquinas que centuplican las fuerzas; i las máquinas son movidas orijinalmente por ajentes naturales, el agua, o el fuego, cuyo poder, reemplazando la fuerza de caballos, se mide por esta unidad de poder. La agricultura misma no está esenta de estas leyes, pues todos sus productos requieren para la barata produccion i la definitiva preparacion, hasta presentarse en los mercados, la accion de procederes que ahorren tiempo i salarios. El censo de los Estados-Unidos de 1851 ha dado la enorme suma "de ciento cincuenta millones de pesos invertidos en útiles i máquinas, para ayudar i abreviar la obra de mano en el cultivo de la tierra i preparacion de los productos para el consumo."