Al aplicar estas conocidas verdades al desenvolvimiento de la sociedad que ocupa la vasta estension del Estado de Buenos-Aires, veráse que entre las diversas combinaciones que la naturaleza ha hecho de sus elementos en varios puntos del globo, pocas hai ménos adecuadas para el desarrollo, riqueza i civilizacion de un pueblo, que la que presenta aquel país, si la lei i la accion intelijente del hombre no se consagran a remediar males orgánicos.

Estiéndese el Estado de Buenos-Aires de Sur a Norte centenares de leguas, i hácia el Sur i hácia el Oeste, nadie podria decir con derecho, mas acá o mas allá deben fijarse sus límites. En tan vasta estension de superficie, no obstante la proximidad de caudalosos rios, en parte alguna se encuentran caídas de agua que den impulso a la industria que la aglomeracion de habitantes haya de hacer nacer un dia. Las aguas del Plata i las del Paraná, rios que corren en los límites del Estado, se deslizan mansamente, a confundirse con el océano, refluyendo mas bien del mar hácia arriba por centenares de leguas, como lo ha observado Azara, que corriendo en planos sensiblemente inclinados. La superficie de la Pampa[1] está a cuarenta pies sobre el nivel en que corren los rios, no hallándose sino islas periódicamente inundables, bajo la influencia de la fertilizante humedad de sus aguas. Para la industria i para la agricultura el majestuoso Plata, el profundo Paraná son del todo improductivos; i como en la Pampa escasean los raudales, i los pocos que existen se hallan en iguales condiciones, no hai que contar con utilizar las aguas como ajente motor, ni ver un dia las maravillas industriales de Escocia, Inglaterra, Lowel i Richmond i tantos otros puntos privilejiados de los Estados-Unidos, ni la irrigacion de Chile, San-Juan o Mendoza. Los diarios han anunciado haberse utilizado en el Azul un herido de molino, instintivamente aplaudiendo lo que, con efecto, en penuria tan grande de motores naturales, era un grande acontecimiento. ¡Un molino movido por el agua!

Antes de la jeneralizacion del vapor como ajente, habia en Francia sesenta i seis mil molinos de agua, los cuales representaban para la molienda de los granos la fuerza de un millon trescientos seis mil seiscientos sesenta i seis hombres; i se calculaba entónces (1828), que las fuerzas inanimadas que la Inglaterra aplicaba a la industria, excedian a la fuerza de veinte millones de hombres.

Los prodijios debidos al vapor que han transformado las sociedades modernas, no se reproducirán en las comarcas del interior del Estado de Buenos-Aires. Las entrañas de la tierra no esconden el carbon de piedra que alimenta el fuego de los calderos, e introduciéndolo a largas distancias de las costas perderia con su excesivo peso, el mérito de su baratura. La leña que pudiera suplir su falta es punto ménos que por simil conocida, faltando en estension tan dilatada los bosques naturales que de ordinario embarazan en otros puntos del globo el cultivo i aprovechamiento de la tierra[2]. Ni colinas, ni montañas, interrumpen la monotonia del paisaje, i por tanto la piedra de construccion, el hierro u otros metales, la cal, el yeso, i tantas otras materias de que el hombre sabe aprovecharse, i hasta guijarros i pedruscos son artículos de importacion por los puertos, lo mismo que los elaborados artefactos de la industria europea. Así pues, país mas estenso que el de muchas naciones de Europa, i que varios de los grandes Estados de la Union Americana, carece de leña para alimentar el fuego, de madera, piedras, cal, yeso, etc., para la construccion civil, de caídas de agua o de carbon de piedra para dar movimiento a las máquinas. Avara en demasia se ha mostrado la naturaleza con este punto del globo. La morada que el hombre construya habrá de ser de barro delesnable, i la escasez de maderas pondrá embarazos insuperables a las comodidades infinitas que embellecen la vida i desenvuelven las artes. Si no es a orillas de los grandes rios, las poblaciones no pasarán de aldeas miserables, limitándose las artes a reducidas manipulaciones, pues no han de traerse de la distancia maderas en bruto, con subido flete, para dar materia primera a la carpintería ni ebanistería, ni hierro, para darle formas donde el carbon escasea, ni habrán de curtirse cueros donde falta la corteza. Las vías de comunicacion serán difíciles, empapada la tierra en agua durante el invierno, reseca i volatilizable en verano, i desprovisto el país todo de cuarzo, guijarros, i otras piedras para madacamizar los caminos reales, o endurecer el lecho de los ferrocarriles. La falta de declive del suelo estorbará el desagüe de las zanjas laterales que las preservan de humedad, quedando por temporadas las comunicaciones interrumpidas.

La falta de bosques que entretengan la humedad de la superficie i condensen los vapores traerá de tiempo en tiempo secas horribles, en que, perdiendo las moléculas de la tierra toda adhesion, será ésta sublevada por los vientos, i flotará, elevándose a grandes alturas, en tormentas polvorosas, mezclada con el viento para hacer mas puzante la sed de las criaturas animadas.

La educacion de los hombres que habitan este país no ha de encaminarse a la industria fabril, pues, para la que no ha sido preparado, sino a aprovechar de las ventajas que resultan de sus propios defectos.


Pastoreo.

Las vastas campañas de Buenos-Aires se estienden a la vista en lotananzas que se deslien entre las confusas ilusiones del miraje. Sin montañas i sin árboles, casi por todas partes sin arroyos ni vertientes, fueran un desierto como el Sahará, si el proceso de la creacion no hubiese dado un paso mas, cubriendo la superficie de la tierra de plantas gramineas que la dan en la primavera el aspecto de un onduloso mar de verdura, i en verano el de eriazos áridos, cubiertos de cardales desecados. El misterioso sistema de compensaciones, con que la naturaleza remedia o atenúa sus propios errores, ha hecho un paraiso terrenal, para la creacion bruta, de estos campos tan inhospedables para las artes de la civilizacion. Con mas o ménos profusion, son todos ellos un banquete permanente tendido a los rebaños de vacas, ovejas o caballos. Hemos atravesado las sabanas o praderías que en los Estados-Unidos servian no ha mucho de morada predilecta a las recuas de búfalos salvajes, i recorrido las faldas del Atlas donde el aduar árabe planta sus tiendas, miéntras sus ganados se derraman por sus alrededores, en busca de matorrales espinosos para su sustento, i en ninguno de aquellos parajes se presenta el fenómeno que en las campañas de Santa-Fé i Buenos-Aires, a saber: la tierra cubierta, tapizada esclusivamente de pastos esquisitos, mezcladas sus variedades cual grajeas, sin mezcla de malezas inútiles, pudiendo en algunas partes cegarse a guadaña, con la misma regularidad que mieses cultivadas. La agricultura en esos parajes privilejiados no alcanzaria a producir, a fuerza de sudor i de cuidados, mayor cantidad de forrajes por hectárea, ni el heno, ni el trebol rosado introducirian allí mejora notable. Estas manchas de vejetacion que abrazan muchas leguas son verdaderas viñas del Señor, de que el hombre recoje el fruto; son capitales invertidos por la naturaleza que dan un rédito cierto i permanente.