P.—¿Se arruinan las existentes?

R.—Casi todas, porque las avenidas de las calles son tantas.

P.—¿Cuántos sacerdotes se han ordenado?

R.—En la ciudad sólo dos mocitos: uno es clérigo cura, otro es religioso de Catamarca. En la provincia, cuatro más.

P.—¿Hay grandes fortunas de a cincuenta mil pesos? ¿Cuántas de veinte mil?

R.—Ninguna; todos pobrísimos.[{85}]

P.—¿Ha aumentado o disminuído la población?

R.—Ha disminuído más de la mitad.

P.—¿Predomina en el pueblo algún sentimiento de terror?

R.—Máximo. Se teme aun hablar lo inocente.