[16] Obras completas; tomo XLVI, pág. 321.
[17] Life of Napoleon Buonaparte; tomo II, cap. I.
[18] El año 1826, durante una residencia de un año en la Sierra de San Luis, enseñé a leer a seis jóvenes de familias pudientes, el menor de los cuales tenía veintidós años.
[19] El general Mansilla decía en la Sala, durante el bloqueo francés: «¿y qué nos han de hacer esos europeos que no saben galoparse una noche?»; y la inmensa barra plebeya ahogó la voz del orador con el estrépito de los aplausos.
[20] Echeverría, La Cautiva.
[21] Domínguez.
[22] No es fuera de propósito recordar aquí las semejanzas notables que representan los argentinos con los árabes. En Argel, en Orán, en Máscara y en los aduares del desierto vi siempre a los árabes reunidos en cafés, por estarles completamente prohibido el uso de los licores, apiñados en derredor del cantor, generalmente dos, que se acompañan de la vihuela a dúo, recitando canciones nacionales plañideras como nuestros tristes. La rienda de los árabes es tejida de cuero y con azotera como las nuestras; el freno de que usamos es el freno árabe, y muchas de nuestras costumbres revelan el contacto de nuestros padres con los moros de la Andalucía. De las fisonomías no se hable: algunos árabes he conocido que jurara haberlos visto en mi país. (Nota de la edición de 1850.)
[23] El doctor don Manuel Ignacio Castro Barros, canónigo de la catedral de Córdoba.
[24] Detalles sobre el sistema y organización de este establecimiento de educación pública, se encuentran en Educación Popular, trabajo especial consagrado a la materia y fruto del viaje a Europa y Estados Unidos hecho por encargo del Gobierno de Chile.—El Autor.—(Véase tomo XII de las Obras de Sarmiento.)
[25] Después de escrito lo que precede, he recibido de persona fidedigna la aseveración de haber el mismo Quiroga contado en Tucumán, ante señoras que viven aún, la historia del incendio de la casa. Toda duda desaparece ante deposiciones de este género. Más tarde he obtenido la narración circunstanciada de un testigo presencial y compañero de infancia de Facundo Quiroga, que le vió a éste dar a su padre una bofetada y huirse; pero estos detalles contristan sin aleccionar, y es deber impuesto por el decoro apartarlos de la vista.