Señora,
vuestra agitacion comprendo.
No es extraño, no. Seguidme,
venid. Sentaos un momento
al pié de esta cruz; su sombra
os dará fuerza y consuelos.
(Lleva el Guardian á Doña Leonor, y se sientan ambos al pié de la cruz.)
Leonor.
¡No me abandoneis! Oh, Padre.
Guardian.