en su espantosa mansion.
¡¡¡Sevilla!!! ¡¡¡Guadalquivir!!!
¡Cuán atormentais mi mente!...
¡Noche en que ví de repente
mis breves dichas huir!...
¡Oh qué carga es el vivir!...
Cielos, saciad el furor...
Socórreme, mi Leonor,
gala del suelo andaluz,
que ya eres ángel de luz,