si con mis noticias necias...

D. Álvaro.

Yo le amaba... ¡Ah, cuál me aprieta

el corazon una mano

de hierro ardiente! La fuerza

me falta... ¡Oh Dios! ¡qué bizarro,

con qué noble gentileza

entre un diluvio de balas

se arrojó, viéndome en tierra,

á salvarme de la muerte!