yo á esforzarme por matarlo.
Ó él ó yo solo en el mundo,
pero imposible en él ambos.
Capitan.
Calmaos, señor Don Fadrique:
aún no estais del todo bueno
de vuestras nobles heridas,
y que os pongais malo temo.
D. Álvaro.
¿Por qué no quedé en el campo
yo á esforzarme por matarlo.
Ó él ó yo solo en el mundo,
pero imposible en él ambos.
Capitan.
Calmaos, señor Don Fadrique:
aún no estais del todo bueno
de vuestras nobles heridas,
y que os pongais malo temo.
D. Álvaro.
¿Por qué no quedé en el campo