¡Leonor! ¡Leonor! Si existes, desdichada,
¡oh qué golpe te espera,
cuando la nueva fiera
te llegue á donde vives retirada,
de que la misma mano,
la mano ¡ay triste! mia,
que te privó de padre y de alegría
acaba de privarte de un hermano!
No; te ha librado, sí, de un enemigo,
de un verdugo feroz, que por castigo