ESCENA II.
El P. Guardian y el H. Meliton.
Meliton.
No hay paciencia que baste, Padre nuestro.
Guardian.
Me parece, H. Meliton, que no os ha dotado el Señor con gran cantidad de ella. Considere que en dar de comer á los pobres de Dios, desempeña un ejercicio de que se honraria un ángel.
Meliton.
Yo quisiera ver á un ángel en mi lugar siquiera tres dias... Puede ser que de cada guantada...
Guardian.
No diga disparates.