Meliton.
Pues si es verdad. Yo lo hago con gusto, eso es otra cosa. Y bendito sea el Señor que nos dá bastante, para que nuestras sobras sirvan de sustento á los pobres. Pero es preciso enseñarles los dientes. Viene entre ellos mucho pillo... Los que están tullidos y viejos, vengan enhorabuena, y les daré hasta mi racion, el dia que no tenga mucha hambre; pero jastiales que pueden derribar á puñadas un castillo, váyanse á trabajar. Y hay algunos tan insolentes... hasta llaman bazofia á la gracia de Dios... Lo mismo que restregarme siempre por los hocicos al P. Rafael; toma si nos daba más, daca si tenia mejor modo, torna si era más caritativo, vuelta si no metia tanta prisa. Pues á fé, á fé, que el bendito P. Rafael á los ocho dias se hartó de pobres y de guiropa, y se metió en su celda, y aquí quedó el H. Meliton. Y por cierto no sé por qué esta canalla dice que tengo mal genio. Pues el P. Rafael tambien tiene su piedra en el rollo, y sus prontos y sus ratos de murria como cada cual.
Guardian.
Basta, hermano, basta. El P. Rafael no podia, teniendo que cuidar del altar, y que asistir al coro, entender en el repartimiento de la limosna; ni éste ha sido nunca encargo de un religioso antiguo, sino incumbencia del portero... ¿Me entiende?... Y, H. Meliton, tenga más humildad, y no se ofenda cuando prefieran al P. Rafael, que es un siervo de Dios á quien todos debemos imitar.
Meliton.
Yo no me ofendo de que prefieran al P. Rafael. Lo que digo es que tiene su genio. Y á mí me quiere mucho, Padre nuestro, y echamos nuestras manos de conversacion. Pero tiene de cuando en cuando unas salidas, y se dá unas palmadas en la frente... y habla solo, y hace visajes como si viera algun espíritu.
Guardian.
Las penitencias, los ayunos...
Meliton.
Tiene cosas muy raras. El otro dia estaba cavando en la huerta, y tan pálido y tan desemejado, que le dije por broma: Padre, parece un mulato, y me echó una mirada, y cerró el puño, y áun lo enarboló de modo, que parecia que me iba á tragar. Pero se contuvo, se echó la capucha y desapareció; digo, se marchó de allí á buen paso.