¡Oh Dios!... ¿Qué veo? ¡Dios mio!
¿Pueden mis ojos burlarme?
¡Del marqués de Calatrava
viendo estoy la viva imágen!
D. Alfonso.
Basta, que está dicho todo.
De mi hermano y de mi padre
me está pidiendo venganza
en altas voces la sangre.
Cinco años há que recorro