este yermo, donde acaso

Dios por vuestro bien os trae,

desengaños os presentan

para calmaros bastantes;

y más os responden mudos

que pueden labios mortales.

Aquí de mis muchas culpas,

que son ¡ay de mí! harto grandes,

pido á Dios misericordia:

que la consiga dejadme.