¿Qué decís?... ¡Ah!... (Furioso.)

(Reportándose.)¡No, Dios mio!...

En la garganta se anuda

mi lengua...¡ Señor!... esfuerzo

me dé vuestra santa ayuda.—

Los insultos y amenazas, (Repuesto.)

que vuestros labios pronuncian

no tienen para conmigo

poder ni fuerza ninguna.

Antes como caballero