han de quedar satisfechas.
Voy á ver por dónde van.
(Se acerca á la portería y dice como admirado.)
¡Mi gran Padre San Francisco
me valga!... Van por la sierra,
sin tocar con el pié en tierra,
saltando de risco en risco.
Y el jaco les sigue en pós
como un perrillo faldero.
¡Calla!... hácia el despeñadero