y á morir, ansiando solo
que su perdon me acordase.
Curra.
¡Pues hubiéramos quedado
frescas, y echado un buen lance!
Mañana veria usted,
revolcándose en su sangre,
con la tapa de los sesos
levantada, al arrogante,
al enamorado, al noble
y á morir, ansiando solo
que su perdon me acordase.
Curra.
¡Pues hubiéramos quedado
frescas, y echado un buen lance!
Mañana veria usted,
revolcándose en su sangre,
con la tapa de los sesos
levantada, al arrogante,
al enamorado, al noble