Serenidad es necesario en todo caso.
Curra.
La Vírgen del Rosario nos valga, y las ánimas benditas... ¿Qué será de mi pobre Antonio? (Se asoma al balcon y grita.) Antonio, Antonio.
D. Álvaro.
Calla, maldita, no llames la atencion hácia este lado; entorna el balcon. (Se acerca el ruido de puertas y pisadas.)
Leonor.
¡Ay desdichada de mí!... Don Álvaro, escóndete... aquí en mi alcoba...
D. Álvaro.
(Resuelto.) No, yo no me escondo... No te abandono en tal conflicto. (Prepara una pistola.) Defenderte y salvarte es mi obligacion.
Leonor.