(Toma un candil y entra la mesonera muy recatadamente en el cuarto.)
Mesonero.
Entra, que entrar es razon,
aunque temo á la verdad
que vas por curiosidad,
más bien que por compasion.
Mesonera.
(Saliendo muy asustada.)
¡Ay, Dios mio! Vengo muerta;
desapareció la dama;