—Hombre, dicen que eres muy valiente. ¿Es verdad que matas siete de un golpe?

—Sí, Vuestra Majestad;—le contestó.

—Pues bien—le dijo el rey—Tengo una hija muy bonita y te la doy por esposa si matas el jabalí que hace tanto mal a 25 los habitantes de la ciudad. ¿Tienes bastante valor?

—Sí, Vuestra Majestad—respondió el zapatero.

—Está bien; pero si no lo matas, perderás la cabeza.

Al día siguiente Don Juan Bolondrón se preparó bien y salió a buscar el jabalí. Estaba tiritando de miedo. Era 30 bastante valiente para matar moscas pero no para matar jabalíes. Este día el jabalí era más feroz que nunca, porque en tres días no había comido nada. Juan empezó a pensar en el mejor modo de matar el animal. Creía que era muy probable que el animal le matara a él. Nunca había tenido 35 en las manos más armas que las de su zapatería. Cuando llegó al bosque, salió el jabalí, furioso de rabia y de hambre. Cuando Don Juan lo vio, empezó a correr en la dirección del palacio, y tras él, el jabalí. Don Juan llegó al palacio y se metió detrás de la puerta de la calle. El jabalí entró en el 40 patio, donde fue matado por los soldados del rey. En este momento Don Juan corrió al patio con la espada en mano. Reprendió a los soldados por haber matado el animal. Después fue derecha al rey que había salido para saber la causa del ruido. 45

—¿Qué es esto, Don Juan?—preguntó el rey.

—Vuestra Majestad,—respondió Don Juan,—no he querido matar el jabalí; he querido traerlo vivo al palacio; pero esos soldados lo han matado cobardemente.

—Eres muy valiente, Don Juan, y mereces por esposa la 50 princesa mi hija.

Le dieron un cuarto en el palacio y después de algunos días se celebraron las bodas. La princesa no sabía que se casaba con un pobre zapatero.