Pensaba Don Juan muchas veces en las miserias de 55 su vida pasada, y hacía comparación con su dicha presente. En consecuencia de esto, una noche soñó con su zapatería y habló de sus hormas y de su lesna.

La princesa oyó estas palabras y estaba muy triste. Creía que tal vez se había casado con un zapatero. Al día siguiente 60 fue a su padre y le dijo:

—Señor padre, tal vez me he casado con un zapatero porque anoche en sueños ha hablado de sus hormas y de su lesna.

El rey llamó a su presencia a Don Juan Bolondrón Matasiete y le preguntó: 65

—¿Hombre, eres zapatero y te has atrevido a casarte con mi hija?

—Señor,—dijo Don Juan,—la señora princesa no comprendió bien lo que yo decía. Yo soñaba que estaba luchando con el jabalí y decía a mi esposa que el animal tenía la cara de 70 horma y los colmillos de lesna, y esto es todo.

El rey estaba satisfecho y su hija también y los dos esposos vivieron felices muchos años.

BUENA GANGA

Una mañana entró un caballero en la tienda de un prendero. Él sacó un cuadro y dijo con cortesía:

—Voy ahora a la oficina. ¿Hará Vd. el favor de guardarme este cuadro? Lo recogeré por la tarde cuando vuelva a casa. 5