Se fue a la ciudad, compró zapatos de hierro y salió a 80 buscar a su marido. Visitó muchas ciudades preguntando por el príncipe Jalma, pero ninguno le conocía. Cuando llegó al fin del mundo vio a la madre del viento del Norte y la saludó.
—¿Cómo le va, buena señora? 85
—Bien, hija,—le dijo;—¿qué haces aquí, cuando ni los pájaros llegan a estos lugares? Mi hijo te comerá.
—Señora—le dijo la niña,—vengo en busca de mi marido, del príncipe Jalma. Tengo que gastar zapatos de hierro hasta que le encuentre. 90
—Yo no le conozco, hija,—dijo la madre del Norte,—pero es probable que mi hijo le conozca. Te esconderé debajo de esta olla. Cuando llegue le preguntaré.
Cuando llegó el viento, gritó:
—¡Hu-u-u-u! a carne humana huele aquí! 95
—¿Qué carne humana vendría aquí, hijo,—dijo la madre,—cuando ni los pájaros llegan a estos lugares?
Pero él siguió gritando:
—¡Hu-u-u-u! a carne humana huele aquí!