—Vengo en busca de mi marido, del príncipe Jalma. ¿No le conoce Vd. señora? El Norte, que me trajo, dijo que pudieran Vds. darme noticias de él. 120

—Yo no le conozco, hija; pero es probable que mi hijo le conozca. La madre del Sur la escondió debajo de una olla y pronto se oyó un gran ruido y llegó el Sur.

—¡Hu-u-u-u! a carne humana huele aquí!

—¿Qué carne humana puede venir aquí cuando ni los 125 pájaros del cielo llegan a estos lugares? Siéntate a comer y hablaremos.

Después que hubo comido le dijo su madre:

—Quiero pedirte un favor, si me lo concedes.

—Hable Vd., señora, y se lo concederé—contestó él. 130

—Ha venido aquí una niña en busca de su marido, el príncipe Jalma. ¿Tú le conoces?

La niña salió y el Sur le dijo:

—No le conozco; pero te llevaré a mi amigo el Oriente y es muy probable que le conozca. 135