La madre del Sur dió a la niña una cruz de oro y el Sur la llevó al Oriente. Éste tampoco conocía al príncipe Jalma y ofreció llevarla a su amigo el Poniente. La madre del Oriente le regaló un peine de oro para vender en caso de necesidad. 140

Cuando el Oriente llegó con la niña, encontraron a la madre del Poniente. Ella recibió a la niña con gran asombro y cariño. La niña hizo las mismas preguntas y la madre contestó:

—Mi hijo le conocerá. 145

Entonces la escondió debajo de la olla.

Cuando llegó el Poniente, estaba muy enojado pero después que hubo comido, la madre sacó la niña y preguntó por el príncipe Jalma.

—Sí—le dijo,—le conozco, y sé donde está; te llevaré 150 allá. Vive preso en un palacio con una vieja bruja y su hija. La hija quiere casarse con él. Nadie puede verle y él no puede ver a nadie. Duerme bajo siete llaves.

La madre del Poniente dió a la niña una taza de oro para vender en caso de necesidad. 155

Al fin llegó la niña al palacio y supo que dentro de cuatro días se casaría el príncipe con la hija de la bruja. Ella se sentó en el jardín, y trató de hacerse pasar por una tonta. Con este motivo se lavaba la cara con barro y hacía otras muchas tonterías. Sacó la gallina de oro y le dió el trigo. 160 Los sirvientes del palacio refirieron esto a su señorita que vino a verlo. Luego le dijo:

—Dame la gallina de oro.

—No—dijo ella.