—Se me ha perdido el perro.
—¿Y por eso te desesperas?
—¡Ya lo creo! Y te juro que si no aparece, le mato.
En una posada. Un turista inglés pide liebre.
—Vamos, un guisado de liebre—dice la posadera a su 55 marido.
—Pero, hija—responde éste en voz baja—ya sabes que no tenemos.
—¿Y qué?—replicó la mujer ingenuamente—Dale conejo... Como es inglés, no entenderá bien nuestra 60 lengua.
Un recluta escribía a su padre una carta bastante breve y concluyó así:
No escribo más porque tengo tanto frío en los pies que no puedo tener la pluma. 65
Un soldado preguntó a uno de sus camaradas, que volvía de una campaña, si había hallado mucha hospitalidad en Holanda.