Entonces el extranjero desapareció. 30
El año próximo llegó. Era el mes de marzo.—Quiero nieve,—dijo el hombre rico. Entonces empezó a nevar. Llegó el mes de abril.—Ahora quiero lluvia,—dijo el hombre rico. Entonces empezó a llover.—Muy bien,—dijo el hombre,—pero ahora quiero un tiempo caluroso. Entonces 35 hacía sol y el hombre estaba satisfecho con sus viñas y con el tiempo.
Así el hombre hacía el tiempo todo el verano. Llovía cuando quería y hacía sol cuando quería. Tenía en la viña muchas hermosas uvas. Entonces dijo:—Mis uvas son las 40 más hermosas de Extremadura. Nunca he visto uvas tan hermosas.
Al fin llegó el otoño y empezó la vendimia. El hombre cogió algunas uvas pero eran ácidas como el vinagre. Nunca había visto uvas tan agrias. En este momento llegó el extranjero.—Este45 año,—dijo—hace Vd. el tiempo. ¿Cómo encuentra las uvas?—Malas, muy malas,—respondió el hombre rico,—son ácidas como el vinagre.
Entonces dijo el extranjero,—Ya lo comprendo. Vd. ha dado a la viña nieve, lluvia, sol, calor y frío, pero ha 50 olvidado el viento.
LOS TRES OSOS
Cerca de un bosque hermoso vivían tres osos. Estos osos eran muy buenos y amables. Habían construido una 5 casa cómoda solamente con una puerta y una ventana. Uno de los osos era muy pequeño, uno de tamaño mediano y el otro muy grande.
Tenían en la casa todo lo necesario. Tenían un plato pequeño para el oso pequeño, un plato mediano para el oso 10 mediano, y un plato grande para el oso grande. Tenían una silla pequeña para el oso pequeño, una silla mediana para el oso mediano, y una silla grande para el oso grande. Tenían una cama pequeña para el oso pequeño, una cama mediana para el oso mediano, y una cama grande para el oso grande. 15 Y esto era todo.
Una mañana tenían sopa para el almuerzo. Echaron la sopa en los platos. Pero la sopa estaba tan caliente que no podían tocarla con la lengua. Los osos, como Vds. saben, no emplean ni cucharas, ni cuchillos, ni tenedores. Los platos 20 de sopa estaban en el suelo, porque los osos no emplean mesas.
—Vamos a dar un paseo,—dijo el oso grande;—y cuando volvamos podemos tomar la sopa.