Los osos tenían hambre, mucha hambre, pero eran muy pacientes y salieron todos a dar un paseo por el bosque; primero 25 el oso grande, después el oso mediano y por último el oso pequeño.

Poco después entró una niña en el bosque. Vio la pequeña casa pero no sabía de quién era. Pensaba que la casa era muy hermosa y quería entrar para verla. Así, llamó a la 30 puerta.

Nadie respondió. Ella creía que todas las personas de la casa estaban dormidas. Llamó otra vez, pero nadie respondió. Ahora creía la niña que nadie estaba en la casa. Abrió la puerta y entró. Todo parecía tan cómodo que quería quedarse allí algunos minutos. Estaba muy cansada y 35 quería descansar.

Vio la niña los tres platos en el suelo. Tenía mucha hambre y quería probar la sopa. Probó la sopa que estaba en el plato grande. Estaba muy fría. Entonces probó la sopa que estaba en el plato mediano; pero estaba muy caliente. Entonces 40 probó la sopa que estaba en el plato pequeño y le gustó tanto que se la tomó toda.

Al otro lado del cuarto estaban las tres sillas. La niña quería descansar antes de ir a casa.

Primero probó la silla grande; pero era muy alta. Después 45 probó la silla mediana; pero era muy ancha. Por último probó la silla pequeña; pero al sentarse en ella la hizo pedazos.

Luego vio las camas en la alcoba, y quería dormir la siesta antes de ir a casa.

Primero probó la cama grande; pero era demasiado 50 blanda. Después probó la cama mediana; pero era demasiado dura. Por último probó la cama pequeña y como era muy cómoda y le gustó, se echó en ella y se durmió.

Mientras dormía los tres osos volvieron a casa. Tenían hambre después de su paseo y querían tomar la sopa. El oso 55 grande levantó su plato y bramó:

—¡Alguien ha probado mi sopa!