—No.

—Soy tu madre.

—No.

—¡Tú eres mi hijo, mi hijo!

—No eres tú, es mamá Germana.

—¿No tienes otra madre?

—Sí; mamá Nera. Está en casa mamá Vitré.

—Para él todas son madres suyas menos yo. ¿No recuerdas haberme visto en París?

—¿Qué es París?

—Yo te daba bombones.