—Es verdad; no obstante, algo he hecho.

—¿Qué has hecho?

—He comprado arsénico y le he dado un poco todas las noches.

—¿De veras?

—¡Palabra de honor!

—Debes de haberle dado muy poco.

—Tenía miedo de comprometerme. Es un veneno que deja señales.

—¡Cobarde!

—¡Toma! No se hace uno cortar el cuello por 1.200 francos de renta!...

—La señora te hubiera dado todo lo que hubieras querido.