Edmundo de Amicis ha muerto; el Poeta ha callado para siempre.

Deja muchas obras tras sí; deja nimbado su recuerdo por una aureola de triunfos, y entre todas sus producciones, como la estrella “alfa” de una constelación grandiosa, brilla “Corazón”, el libro dedicado a los niños, el que más vivió el Poeta, aquel sobre el que derramó más que sobre ningún otro el sentimentalismo de su alma, de su alma inmensamente candorosa, inmensamente bella.

Edmundo de Amicis ha muerto; el Poeta ha callado para siempre; no importa; su recuerdo vive.

“Corazón”, su libro amado, continúa perfumando cerebros de niños; las bellas páginas de “Cuore”—pétalos blancos—siguen cayendo sobre las almas infantiles—tiernos capullos de rosas—como una lluvia de flores sobre flores.

México, septiembre de 1908.

ADVERTENCIA DEL AUTOR

El presente libro se halla especialmente dedicado a los chicos de nueve a trece años de las escuelas elementales, pudiéndose titular HISTORIA DE UN CURSO ACADÉMICO, ESCRITA POR UN ALUMNO DE TERCERA, EN UNA ESCUELA MUNICIPAL DE ITALIA.

Al decir escrita por un alumno, no quiero dar a entender que haya redactado la obra tal cual sale a luz, sino que el escolar iba anotando en un cuaderno, a su manera, lo que había visto, oído, pensado en las aulas y fuera de ellas, mientras que su padre al fin de año corrigió este DIARIO, procurando no alterar lo esencial de aquellas impresiones, en cuanto fué posible. Cuatro años después, el estudiante, ya en el Colegio Secundario, leyó de nuevo el manuscrito, añadió o suprimió algo que a su juicio no era fiel trasunto del pasado, y así se da a la estampa.

Ahora, niños y jóvenes: leed estas páginas; que espero os interesen, y cuya lectura confío que os será saludable.