Qui te regarde en ta prison;
C’est lui qui d’Israêl rachète la misère,
C’est lui qui paiera ta rançon.[32]
Concluido el canto, Truth tomó la palabra.
De Maistre tiene razon en definir así al ministro protestante: Es un caballero vestido de negro que dice cosas bastante honestas; jamás hombre alguno ha tenido menos apariencia sacerdotal que mi pobre amigo. Ni traje que lo distinguiera de su grey, ni tribuna alta que le permitiera dominar el auditorio: hablaba de pié, con una familiaridad enteramente fraternal. Hubiérase dicho que exprofeso se rehusaba los recursos de la elocuencia. Esa voz que truena y que se dulcifica, ese brazo que llama la venganza ó invoca el perdon, esas manos juntas levantadas hácia el Cielo, esos ojos que buscan á Dios y se iluminan á su vista, todas esas bellezas del arte cristiano, Truth las ignoraba. Apenas movia la mano, apenas alzaba la voz, y sin embargo, habia en aquella palabra sencilla no sé que armonia que conmovia todas las fibras del corazon. Jamás ese velo del lenguaje que oculta siempre la idea, fué mas leve ni mas diáfano. No era todavia un orador lo que se oía; era un hombre y un cristiano. Según una frase banal, Truth hablaba como todo el mundo, es decir, como cada cual quiere hablar: y como nadie lo hace. Pertenece solo á las grandes almas el espresar familiarmente los grandes pensamientos. El arte, que no es mas que una imitacion, no puede ir hasta allí.
Hé aquí, poco mas ó menos cual fué su discurso. ¿Pero cómo describir el tono de aquella voz conmovida? Las palabras se hielan en el papel: son flores marchitas que pierden el color y el perfume. Ensayemos sin embargo de dar una idea de aquella enseñanza, que me hizo una impresion profunda, tanto mas, cuanto que en aquel modo libre de tratar el Evangelio habia una audacia y una novedad, que me sorprendieron y asustaron.
Juan XVIII, 37, 38.
Entónces Pilatos le dijo: “¿Conque tú eres rey?” Respondió Jesus: “Y si es como dices, yo soy Rey.” “Yo para esto nací y para esto vine al mundo, para dar testimonio de la verdad: todo aquel que es de la verdad, escucha mi voz.”—Pilatos, le dice: ¿Qué es la verdad? Y cuando esto hubo dicho, salió......
CRISTIANOS, HERMANOS MIOS:
Entre los nombres que Cristo ha tomado sobre la tierra, no hay ninguno que aparezca tan amenudo como el de Verdad. Delante de Pilatos, en la hora suprema, Jesus se declara Rey; pero de un reino que no es de este mundo, el reino de la verdad. La víspera de su muerte, en su última comida con los discípulos, les deja en adios esta gran palabra: Yo soy el camino, la verdad, y la vida. Nadie viene al Padre sino por mi[33]. En otros términos, si queremos traducir á nuestras lenguas modernas aquella forma hebraica: Yo soy la verdad viva que conduce á Dios.