—Mas proteje al inocente contestó Humbug.

—Con vuestro sistema de inquisicion, quién escaparia á los ódios privados ó á las venganzas políticas? Con vuestro derecho de interpretacion, qué juez no estaria espuesto al error y al arrepentimiento? Temis es ciega, amigo mio,—ni oye, ni siente. Si quereis que obre, echad en su balanza un cuerpo de delito, alguna cosa material, pesada, que haga inclinar el platillo; pero presunciones, intenciones, recuerdos enojosos, nada de esto tiene peso.

Sunt verba et voces, prætereaque nihil.

En aquel momento, una especie de hércules vestido de policeman, entró en la audiencia, asiendo del cuello á un hombrecito que jesticulaba como un diablo en una pila de agua bendita; no garantizo la exactitud de la comparacion. El jigante empujó vigorosamente al enano en el palco; en seguida, acomodándose el frac, cuyo cuello se habia roto, y limpiándose la cara toda arañada:

—Ved lo que hay, señor majistrado, dijo con voz jadeante; es un rebelde lo que os traigo.

—Perdon, dije yo á Humbug; supongo que no vais á juzgar sobre tablas un delito flagrante cometido fuera de la sala.

—Por qué nó? repuso el juez, sorprendido de mi pregunta.

—Y las formas, esclamé. Comenzad por poner á ese hombre preso, dejad que la policia levante un sumario, en seguida haced deponer una queja, sobre esa queja proceded á una fria y séria instruccion; hecho esto, fiscalizad esa misma instruccion, para no dar cabida al error, ni á la pasion. Tomad quince dias, tomad un mes, tomad tres meses, si es menester, el tiempo no es nada; pero observad las formas; ellas son las garantias de la libertad.

—Estad tranquilo, doctor; vamos á hacer la instruccion en la audiencia, en público, con el pais por testigo. Semejante luz disipa todo error y toda pasion.

Solem quis dicere falsum Audet.[53]