De la moralizacion de las mujeres, consideradas como educadoras del jénero humano.
—Cuélgate, Querubin, esclamé yo; ¡el mundo se acabará á fuerza de virtud! A los diez y seis años, si en algo pensábamos nosotros, no era por cierto, como el señor mi hijo, en la moral....
—Amigo mio, me dijo Jenny.... Su voz me detuvo de golpe, y tan á tiempo que me mordí la lengua á la mitad de una palabra, y me sentí ruborizar á pesar mio.
—Amigo mio, continuó mi mujer, que no se habia apercibido de mi turbacion: creo que se prepara un cambio en la situacion de Enrique. Todos los dias me repite, que hace mucho tiempo que está á nuestro cargo y que esto debe fastidiar al gobernador....
—¿Qué significa eso de gobernador?
—¿No lo sabeis? es el nombre amistoso que nuestros hijos dan á su padre. En dos palabras, Enrique quiere tomar una profesion.
—Paciencia, señora Smith, tenemos tiempo. Ese cuidado me toca á mí.
—Amigo mio, nuestro hijo ha cumplido ya diez y seis años: todos sus camaradas tienen una posicion, es necesario que se abra camino. Conversad con él sobre esto: tiene completa confianza en vos, y nadie puede dirijirlo mejor.
Púseme á pasearme de un lado á otro, mientras mi mujer miraba por la ventana, si volvian ya nuestros hijos.