—Si ese es vuestro Francés, señor brujo, habladme Griego por piedad.
—Pues bien, dijo con tono gracioso, Dios es la categoría del ideal, nada mas.
—No entiendo jota, le dije.
—Es que no sabeis el Aleman, repuso. La filosofía es una lengua mística que nos viene de ultra Rhin. Ilustres sabios he visto que la han hablado durante veinte años sin entenderla; y que no por eso han dejado de ser aplaudidos.
—Esplicadme vuestro sistema, repuse con afectada dulzura. Vos sois un gran hombre, un jénio, me gustaría instruirme en vuestra escuela. Tened tambien la bondad de tirarme un poco menos los cabellos, tengo la cabeza sensible, y estoy seguro que Absalon filosofaba con trabajo cuando estaba colgado de su árbol.
—Yo soy discípulo de Spinoza, dijo Jonatás, pero he ido mas lejos que mi maestro. No hay ni materia ni espíritu en el mundo,—solo hay un conjunto de fuerzas organizadas, que se dividen á lo infinito; la planta, el animal, el hombre, son otras tantas formas de esa vida universal, otras tantas burbujas de agua que brotan en la superficie del Océano de los seres, y que solo entran en el abismo para volver á salir de él. La vida y la muerte son simples fenómenos sin importancia; el individuo desaparece, la especie dura; es lo esencial. Poco importa lo que la rueda aplasta, con tal que dé vuelta siempre. Hé ahí mi sistema, él acepta todo.
—Y no esplica nada, esclamé. Quién ha creado esas fuerzas?
—En qué pensais, doctor, repuso el májico. Crear, seria perturbar el órden universal y fatal de las cosas; nunca ha habido creacion. Suponer un principio,—es suponer una voluntad; eso trastornaria todo el sistema.
—Yo creia, le dije, que los sistemas se acomodaban á los hechos observados.
—Eso es bueno para los físicos, repuso. Nosotros, al contrario, acomodamos los hechos al sistema; nosotros somos filósofos.