—Eso es poca cosa, dijo él, consiste en una simple modificacion fisiolójica. Un poco mas de finura en la composicion de la larinjes, ha hecho de un grito bestial un lenguaje articulado. Sin aparato nervioso no hay conciencia posible; por consiguiente, la conciencia es cuestion de nervios. Una acumulacion de la sustancia gris, un juego de la naturaleza han bastado para enjendrar al rey de la creacion.
—Pobre rey en verdad, si solo es el mas malo de los animales.
—No, no, dijo Jonatás; porque, gracias á su aparato nervioso tiene ideas jenerales, y hé ahí lo que hace del hombre una especie aparte. Es el único animal á quien se le divierte y se le engaña con palabras. El hombre vé ciertos hechos que se reproducen en serie regular, y que llama verdades; imajina una verdad universal que comprende y sostiene todas las verdades particulares; apercibe hermosas cosas y se figura una belleza que es el modelo y el tipo de todas las demas. Hé ahí el ideal que le seduce y le consuela,—ó en otros términos, lo que las buenas jentes llaman Dios.
—Muy bien, dije, conmienzo á entrever lo que es la categoría del ideal. El alma es un espejo que refleja lo que no existe; ó si os parece mejor, el hombre se vé á si mismo en ese espejo de aumento, y cual nuevo Narciso prostérnase ante esa imájen agrandada.
—No tan mal para un novicio, dijo el brujo.
—Luego, en el Universo nada hay superior al hombre?
—Conclusion lójica, dijo Jonatás.
—Si no hubiera habido hombres sobre la tierra, no habría idea de Dios, y por consiguiente Dios no existiria.
—Maravilloso, dijo, os haceis filósofo.