[32] No oyes mis gritos en el fondo de ese abismo? Dios mio, yo muero lejos de tí. Escúchame señor, confieso mi crímen, perdóname, perdóname. Si con exacta mano tú calculáras la ofensa, quién subsistiria delante de tí? Pero tú eres quien siempre nos ofrece la clemencia. Así yo me aseguro en tu ley. Sí, yo tomo por apoyo tu palabra eterna. Mi alma espera en tu amor, y yo te espero Dios mio como la centinela espera la venida del dia. Valor, pues, alma mia! Allá arriba hay un padre, que te contempla en tu prision. El es, quien rescata la miseria de Israel. El será quien pague tu rescate.
[33] San Juan, XIV, 6.
[34] San Juan, VIII, 32.
[35] Thessal., V. 19, 21.
[36] Juan, XIV, 17.
[37] Lucas, XII, 10.
[38] Lo mismo que tente en pié—que tomar las once.
[39] Mateo, VI, 18.
[40] 500 millones de francos.
[41] 2,500 francos.