—Cámara de Representantes, nada de interesante: tres llamamientos al órden y el tiempo perdido en querellas con el presidente.

—Es la práctica, dijo Truth; pasemos. Ved aquí el artículo político; escribid, doctor: Vuelta á la Ley y á la Libertad; el Habeas corpus restablecido.

—Qué! dije yo asombrado, es en el momento de una derrota cuando es necesario concentrar todos los poderes y gobernar manu militari, que restableceis la libertad civil con todos sus peligros! Sabed, pues, por esperiencia, que este es el instante de suspender todos los derechos. Nada tranquiliza tanto á un pueblo como sentirse todo entero en manos del poder. En verdad, vosotros no entendeis nada de política.

—El despotismo no es la fuerza, respondió Truth: un pueblo, mientras mas libre es, es mas suave, mas obediente y resignado á los sacrificios. Si quereis que os sostenga, confiaos á él. Continuemos: Robos de la marina denunciados á la nacion. Escribid, doctor, y sub-rayad, á fin de que en el resúmen pongan esas palabras en relieve.

—Es demasiado atrevimiento, esclamé yo. Pensad en los intereses que herís, en las quejas que vais á levantar.

—Que se quejen los ladrones, dijo Truth, los espero; tengo pruebas!

—Pruebas, ¿quién os las ha suministrado?

—En todas partes donde hay una tribuna, dijo Truth, hay alguien que hable. En un pueblo á quien se le impone silencio, los ladrones obran, los robados se callan; en un pueblo en que todo ciudadano es un miembro activo de la nacion y tiene derecho de acusar á nombre del país, los ladrones se ocultan los robados gritan y obran. En Rusia, veinte millones dados á la policia no impedirian que se robaran millares de millones; y todavia la comprarian; entre nosotros, donde todo el mundo es la policia, no se roba un centavo sin temblar. Suprimir la rateria en grande escala, es una de las ventajas de la libertad. Pasemos á las noticias del esterior.

—He aquí, dijo Humbug, las tres correspondencias de Lóndres.